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  >  Opinión   >  ¿Por qué en Puerto Rico no se escribe Literatura de Viaje?
Un breve análisis de la situación de la literatura de viaje en Puerto Rico.

Puerto Rico, minúscula isla entremedio del Mar Caribe y el Océano Atlántico. Su condición de isla implica que está rodeada por mar y que de la única manera en que podemos vislumbrar el mundo que nos rodea fuera de los límites geográficos lo son vía aérea o por vía marítima. La transportación colectiva/pública de la isla también suele ser bastante pobre por lo que, en esta isla hay más vehículos que habitantes por milla cuadrada. Teniendo en cuenta que el vivir en esta isla implica desplazamiento constante, ¿por qué los narradores de lo cotidiano no tienen el viaje en cuenta? Con todos los cambios en los últimos años, resulta absurdo que se haya producido tan poca literatura de viaje en Puerto Rico.

Repasemos un poco sobre literatura puertorriqueña.

Antes de tomar en cuenta la crisis que existe de historias sobre desplazamientos en esta isla debemos hacer un repaso a nuestra clase de literatura. El primer registro de una crónica de viaje acerca de Puerto Rico muy probablemente sean las crónicas de Fray Bartolomé de las Casas para aquello del siglo XVI. Recordemos que Fray Bartolomé era un encomendero y por ende, tenía su cargo describir lo que veía a los Reyes de España. Quizás te parezcan aburridísimas estas crónicas, pero es uno de los primeros escritos de lo que hoy hemos intentado continuar los bloggeros (si, soy bloggera a pesar de lo que piense René)/cronistas de viajes.

El siglo XX y la Literatura de Viaje

Por otro lado, si buscamos registros más cercanos de literatura de viaje, el siglo XX nos brinda bastantes ejemplos. En la década de los 60 las historias de las familias que venían del campo a la ciudad se hicieron muy frecuentes, y más aún, las historias de la migración hacia Nueva York. Los dos ejemplos más conocidos de nuestra clase de Literatura lo fueron La Carreta de René Marqués y La Guagua Aérea de Luis Rafael Sánchez que son historias que retratan lo que fue la diáspora puertorriqueña de esa época. Luego de estas historias podemos encontrar muy pocos registros de crónicas de viajes en los anaqueles de las librerías Puerto Rico, tanto internas como externas, aunque sí, hay algunos. Es por ello que llevo hace algún tiempo cuestionándome, ¿por qué no estamos escribiendo literatura de viaje en esta isla?

La diáspora de estos tiempos y la literatura de viaje

Si Puerto Rico está viviendo hoy una diáspora tan fuerte como la de los años 60, ¿Dónde está la literatura de viaje la diáspora en la Florida? ¿En que momento dejó de ser importante contar el viaje? ¿O es que acaso no tenemos la sensibilidad de entender en sí lo que es viajar? Yo no tengo una respuesta a eso, pero creo que muchos boricuas no hemos captado aquello que decía Fito Páez en su canción Eso que llevas ahí: “Lo importante no es llegar, lo importante es el camino”.

De todo corazón, a mí me encantaría conocer mejor a los puertorriqueños que han decidido emigrar, a los que han decidido viajar a destinos tradicionales y a los que no, a los que están dispuestos a ir más allá. He decidido escribir esto porque, una de las razones por las que Traveleira existe es precisamente por la falta de plataformas que nos brinda este país para narrar el viaje desde todos sus ángulos.

Lo que aprendí escuchando a José Ovejero…

Escuchaba a José Ovejero (cronista español) hablar de cómo en sus crónicas narraba desde la distancia y el desapego. A mí me pareció que ese asunto de la distancia y el desapego ayuda a explicar la experiencia real del viaje.

No sé si es solamente a mí a quien esos programas de viajes que presentan experiencias muy cercanas como estar en la playa piña colada en mano me parecen muy artificiales. Es por ello que yo intento acá presentarles la experiencia lo más veraz posible, aunque claro, hay muchas experiencias que hay que brindarlas desde la perspectiva de quien tiene la piña colada en mano. Siempre he querido que Traveleira explore las distintas perspectivas de lo que es el viaje.

Mi exhortación…

Exhorto: a todos aquellos que viajan a que escriban, al igual que exhorto a todos aquellos que escriben a que viajen. Ambas experiencias se enriquecen y nutren a la otra.

Siempre tenemos el ejemplo de lo que es en sí la literatura de la diáspora puertorriqueña en Nueva York como Pedro Pietri y Esmeralda Santiago, cuya experiencia de dejar un país y adaptarse a otro enriquecieron sus voces literarias.

Ojalá en nuestra diáspora en la Florida, en Washington DC y todas las diásporas tuvieran literatura de viaje. Se dice mucho en estos días y se sabe poco de lo que es la experiencia real del viaje y de la inmigración. Es por ello que, a pesar de haber lanzado una dura crítica a los escritos de los pesimistas y los optimistas de este movimiento, creo que es totalmente necesario que estos escritos existan. Son la muestra más honesta de lo que es esa experiencia que hoy ya no encontramos en los libros.

Nuevamente, los invito a escribir. Ojalá pueda inspirarlos desde este foro a salirse de la burbuja y viajar más allá de nuestros típicos horizontes. A su vez, espero que tengan ganas de contar genuinamente la maravillosa experiencia que es viajar. Nuestro país, en un momento como este, lo más que necesita es esa chispa de esperanza que esa experiencia puede brindar y no necesariamente tenemos que salir de la isla para contarlo.

Un breve análisis de la situación de la literatura de viaje en Puerto Rico.

Brenda: + 31 años + Puertorriqueña + Viajera Boricua + Master en Turismo Cultural + Lenguas Modernas + Estudios Hispánicos + Portugués + Italiano + Ruso + Amante de la Literatura + El Voleibol es felicidad +

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