1 mes más tarde…

¿Mi ilusión? Eso no existía. La vida me había moldeado de la manera más ruín posible. Cero optimismo, cero sonrisas, sólo dedicación. Intentar dedicarme solamente a mí, no darle cabida a nadie en mi corazón ni en mi vida.

¿Mi corazón? Latía sin razón alguna, pues todas las razones se las había llevado él sin haberme percatado. Me había convertidoen una especie de piedra, algo que simplemente no tenía motivos ni sentido.

Cuando más convencida estaba de la podredumbre en la que sé que se había tornado mi vida, llegaste tú. Sumergido en un laberinto algo similar, unidos por ese sentimiento de un corazón hermoso que alguien más se había encargado de ensuciar, transformandonos en seres cegados de dolor. De ese dolor, de esa complicidad, de este desasosiego, resugirmos como el ave fenix. Aún dolidos, aún heridos mas con las esperanzas que albergan a los dos seres llenos de amor que se escondían detrás de aquella piedra en la que los golpes nos habían convertido.

Gracias a tí, redescubrí quien soy. No considero que sea tan ruín como pensaba. Aún quiero dedicarme a mí por entera, pero dedicarme a su vez a tí también porque complementas mi ser. Creo que mi corazón encontro nuevos motivos para latir y que aquella piedra se deshizo y solo sus polvos quedan.

¿Ilusión? A veces suena poco saludable eso de ilusionarse, pero contigo redefino día a día lo que es una ilusión. La realidad es que no me aterra para nada ilusionarme día a día contemplando tu sonrisa y entre tus besos.