Crónica de una adultez fallida

Esta crónica probablemente sea un gran #ANadieLeImporta para muchos, pero es uno de los más sinceros desahogos que he tenido que hacer. Es muy probable que muchos recién graduados se sientan identificados y otros piensen que soy una exagerada histérica, pero esta es mi historia. Soy una Magna Cum Laude a la que esa medalla no le está sirviendo pa un carajo, como le ha pasado a muchos.
Esto debe haber comenzado desde hace unos 8 años cuando aún estaba en escuela superior. Fui la estudiante de honor que a la hora de graduarse no sabía lo que quería. Estuve toda mi escuela superior y parte de la elemental e intermedia diciendo que iría a estudiar Periodismo una vez me graduara. Por influencia de cierto ex novio —el cual no me interesa ya mencionar— comencé a dudar de mis planes. Él me dijo que nunca iba a llegar a ser la periodista que quería ser porque era un mercado saturado y comencé a replantearlo todo. Que pendeja fui. A veces me pregunto que sería de mi vida hoy si hubiese estudiado Periodismo, pero ya eso no cuenta, pasó demasiado tiempo. 
Ahí surgieron muchas interrogantes y posibilidades como estudiar Lenguas, Historia, Relaciones Internacionales, Estudios Hispánicos, Política, en fin, fui a la universidad ni siquiera sabiendo que era lo que quería ser. Así pasé dos años estudiando política e historia para darme cuenta que me había equivocado, que yo no quería eso. 
Al año siguiente me fui a la UPR Rio Piedras, aún sin realmente quererlo, a estudiar Lenguas Modernas porque siempre había sido una de las opciones. Al año de empezar ese programa, me fui de intercambio a FIU porque había sido la universidad a la que realmente quería hacer mi bachillerato, en relaciones internacionales. Haberme ido siendo una estudiante de lenguas, no puedo decir que fue un error porque no lo fue, pero si fue la muestra de que fue muy bueno no haber hecho un bachillerato en una ciudad que me deprimía. A pesar de que a nivel académico y en muchas otras cosas era buena, no era para mí. Así regresé a la iupi decidida. Ya sabía que no me convendría seguir en Miami (porque me planteé la posibilidad de transferirme) y que regresaría a la iupi a terminar ese bachillerato y a hacer una segunda concentración en Estudios Hispánicos. Pasé los últimos semestres de mi bachillerato (exceptuando el último) haciendo 18 créditos con el fin de no seguir siendo esa perdedora que estaba atrasada y poder terminar justo cuando lo hice, en diciembre 2013.
Lo otro en lo que pensaba era en mi maestría. Durante todo mi bachillerato viví obsesionada con la ilusión de hacer mi maestría en la Universidade de São Paulo, todo lo que hacía era aguardando ese momento, como tomar el CELPE BRAS (examen para medir capacidades en la lengua portuguesa). Durante el bachillerato surgieron otras opciones como la Universidad de Buenos Aires, pero la burocracia siempre pone estos sueños más difíciles de la cuenta. Cuando piensas en la posibilidad de conseguir una beca para ir a Latinoamérica resulta que no se es elegible porque Puerto Rico es Estados Unidos.
También consideré algunas universidades en Estados Unidos como NYU y otra universidad en Seattle, Washington. La realidad es que, por más que lo intente nunca he conseguido verme ahí.
En mi búsqueda de oportunidades para luego de graduarme, porque para colmo, me iba a graduar con una deuda más grande que mis 5′, estando en Noruega el verano pasado conocí a una chica que me habló de su experiencia en Corea del Sur y del dinero que había hecho como maestra de inglés y me animó. Así que desde agosto del año pasado comencé a buscar información y hacer todo lo que tenía que hacer para poder conseguir irme a Corea.
Exactamente hoy, dos de mis solicitudes para estudiar en Corea han sido denegadas por no ser lo suficientemente gringa y porque “my education was not in English”. Sabrán la terrible frustración en la que me encuentro.
No puedo solicitar una beca para ir a alguna de las universidades de mis sueños porque “no soy lo suficientemente latina” pero tampoco puedo utilizar mi condición de ciudadana de los EEUU porque “my education was not in English”. Perdonen mi francés pero, ¿Qué coños es lo que se supone que haga? ¿Que me conforme con las migajas que aparezcan? ¿Que renuncie a mis sueños porque parecen no ser alcanzables como dirían algunos familiares y amigos escépticos? Pues me rehuso a abandonarlos, mucho más cuando uno conoce estudiantes y profesores cuyas historias de vida incluyen cosas bastante parecidas a las que anhelo. ¿Por no tener ni un peso en el bolsillo hoy tengo que renunciar a querer ser una catedrática y diseñar currículos de literatura alguna vez en mi vida? Pues tampoco me parece. 
No he pasado 7 años de mi vida en la universidad para ser la perdedora que, de repente, todos hubiesen deseado calladamente que fuera con sus constantes “te lo dije”. A la burocracia, a mi identidad, y a toda esa mierda les voy a ganar, aunque pasado mañana esté mucho más endeudada que hoy. Las únicas dos cosas que representan una prioridad en mi vida son mi educación y viajar porque son partes esenciales de quien soy. Finalmente, este es mi consejo a todos aquellos recién graduados que se sienten entre la espada y la pared como yo: por más obstáculos que les pongan, tengan como prioridades sus metas. Que nadie y ninguna circunstancias los obligue a rendirse de lo que quieren llegar a hacer. Eso es lo que hoy estoy aplicando, a pesar de que he recibido como 6 NO en menos de 3 días.