A falta de regalo para mi mejor amigo… le regalo esto

Últimamente me he caracterizado por escribir cosas que aluden directamente a mis sentimientos y no tanto al habitual sarcasmo que profeso. Hoy escribo porque como no tengo una cantidad de dinero lo suficientemente decente para comprar un buen regalo y hasta esta entonces, lo único que se me ha ocurrido es regalarle mis letras y el coquito navideño que hago a mi mejor amigo. Además, creo que es un compromiso hablar maravillas de él, porque es más lo que peleamos públicamente por ser diametralmente opuestos en muchos aspectos, aunque en las cosas básicas creo que coincidimos bastante. Christian, el amigo que llegó a mi vida del modo, no diría menos común porque hacer amistades en un ambiente de trabajo creo que es natural, pero sí irrumpió en mi vida desde el primer momento y hasta entonces ha sido una de las personas claves que oigo cada vez que tengo un invento. Es el amigo que más he dividido y le he complicado la mente por mis jodidas posturas, por mi habitual pesimismo y por otras pasiones de las que ya ni vale la pena hablar. La distancia física nunca ha sido un impedimento, y pues, a pesar de ello siempre hemos estado el uno para el otro. Mucho más allá de lo que le pueda molestar mi radicalismo o mi excesiva nube negra, a la larga, como el positivista (no sé si a nivel científico del término) que es termina por comprenderme e ignorar mis rabietas para hacerme ver que entre los tonos de grises en los que veo la vida, hay un crisol lleno de colores.

Por esas y por muchas otras cosas más, hoy no me queda más que decirte que espero que estos 25 años que llegan hoy a tu vida sean los más provechosos de toda tu vida (aunque ya nos consta que todo pinta bien.) Espero que todos los proyectos que tienes en tu futuro inmediato salgan tal y cuál parece que serán. Me consta que tienes una gran mujer a tu lado y una familia maravillosa que en ningún momento te han dejado de apoyar. Además, y no menos importante, tienes grandes amigos que siempre estaremos para ti, aún cuando no tengamos mucho que ofrecer, como me sucede a mí en este instante. Todas las experiencias que he vivido contigo en estos casi 5 años que te conozco han sido de las mejores de mi vida y a pesar de mi poca fe, estoy sumamente agradecida de que en mi vida exista un amigo como tú. Feliz día, y ojalá y que este año nos traiga muchos momentos que compartir juntos, momentos que sobre todo, serán de los más maravillosos de tu vida. Gracias por ser mi amigo, carajo.

Ay siiii, que te quiero con todo este corazón medio podrío…

Chris y yo… en el año de las guacaras