10 años de aquel 13 de abril…

Todos los años, al llegar esta fecha revivo este note en mi Facebook porque me parece justo y necesario. Este año corresponde hacer algo distinto, porque ya son 10 años de uno de los eventos más trágicos en mi vida y porque, naturalmente, la Brenda que escribió eso hace 9 años ha evolucionado, y quizás vea la vida y esa misma tragedia desde otro crisol. Aún así, como ya dije, el tiempo no ha hecho que ese evento deje de ser menos trágico en mi vida.

Resulta bastante fuerte que a tus 14 años pases todo un día escuchando sobre un fulano que murió atropellado en la Iturregui, y que todo el mundo tuviera algo que ver con el asunto y que justo cuando sales de la escuela, te enteres que ese fulano era tu mejor amigo en ese momento. Aquel al que no le respondiste la llamada hace 2 días porque estabas “demasiado ocupada estudiando”. A los 14 años aprendí que ninguna llamada se pichea, por más ocupado que puedas estar. Mejor contesta y explícale a la persona, te sentirás mucho más confortado luego de escuchar su voz. Una de las cosas que me hacen llorar cuando recuerdo a Miguel Angel o cuando sueño con él, porque a pesar del tiempo aún se aparece en mis noches es la culpa. La culpa de no saber para qué me llamó y de nunca haberle devuelto esa llamada.

Durante estos 10 años, a pesar de que he conocido grandes amigos, siempre me ha quedado la duda en muchos momentos de mi vida: ¿Qué pensará Miguel Angel sobre este jevo? ¿Qué me dirá sobre que conseguí este trabajo? ¿Y si le digo que estoy haciendo esto? Lo curioso es que cuando me hago esas preguntas tiendo a verlo en mis sueños. Nunca me habla, solo me sonrie. Yo agradezco que no esté con ese duraq que lo hacía lucir como un caco indeseable (así mismo lo decía, desde hace 10 años ya me sacaban por el techo los cacos) y que esté presente, aunque sea espiritualmente en mi vida. No dejo de preguntarme como hubiera sido el inicio de mi adultez si el aún estuviera entre nosotros. Sé que me hubiera pasado lo mismo que con mucha gente: que por más lost in translation en nuestros asuntos que podamos estar (que hace 10 años ya lo estábamos) siempre íbamos a estar unidos aunque fuera en una llamada, que yo no hubiese hesitado (si, acabo de darme cuenta que en español puedo decir eso) en responder.

Quizás alguna gente piense que este es mi momento de “show off my feelings” y probablemente tienen razón. A través de estos 10 años, cuando no he podido llegar al cementerio siempre ha estado en mi pensamiento. A lo mejor mañana cuando llegue me pase lo mismo de todos los años, que se me pierde la tumba pero siempre encuentro mi camino y encuentro paz cuando llego allí. Todas esas preguntas que me hago empiezan a recibir respuestas, a pesar de que él esté más lejos de lo que está mi novio en este momento (ahí hay otra pregunta que le haría y otro asunto del cual sé que Miguel Angel moriría de la risa.) Miguel Angel en realidad no está tan lejos, siempre está cerca de toda aquella gente que lo quiso en vida. Yo lo quise muchísimo y lo sigo queriendo pero hay algo de lo que estoy totalmente segura: Si la vida me lo hubiera permitido, lo querría de una manera infinitamente más grande de lo que fue.