Archives

La hipocresía del concepto del regalo

Llegaron las navidades y la gente en lo único que piensa es en lo que van a regalar y lo que recibirán como regalo. Anoche escuché a una persona en la tv decir “asumo que usted no querrá que le regalen una tarjeta prepagada” y pensé “¿qué tienen de malo las tarjetas prepagadas?” Y ahí comenzó esta larga reflexión sobre el concepto de regalo. Desde que llegué a mi adultez (si es que llegué) en lo menos que he conseguido pensar es en los regalos que haré o me harán. Normalmente, no espero ningún regalo, y yo cuando los doy es porque los siento. No dejo que el calendario rija el momento en el que voy a darle algo a alguien porque lo siento de corazón.

Incluso, llevo años que a mi familia no le hago regalos en fechas específicas. Si voy a algún templo del consumerismo (de esos a los que le he tomado odio) y veo algo que sé que apreciarán, valorarán y les resulta necesario, no pienso dos veces en hacer la inversión. Naturalmente, llevo todos estos días escuchando gente decir “no sé que voy a regalar” y yo nunca consigo entender porqué se presionan tanto. Esto no tan solo sucede en las navidades, sucede también durante todo el año. Leo tantos status y tuits que hablan sobre “si me hacen ese regalo, es porque no sirven” “deberían esforzarse por hacer un mejor regalo” y eso me lleva a preguntarme: ¿por qué tanta exigencia por un regalo? 
A fin de cuentas, un regalo es eso, no es una exigencia. La persona regala porque lo siente de corazón, y a fin de cuentas, ¿nadie se pone a pensar en los sacrificios que tiene que hacer esa persona por un regalo que “no sirve”? A lo mejor esa persona tuvo que dejar de pagar algo para poder conseguir pagar por un detalle. Esa persona tomó de su tiempo para pensar en ti y darte un detalle especial, que con tus exigencias, probablemente estás dejando saber que no mereces.
En mi caso, yo estas navidades como en mi cumpleaños y cualquier otra fecha importante, no espero nada. Si alguien me hiciera un regalo, estaré sumamente agradecida de que esa persona haya pensado en mí, sea cual sea el regalo (la única excepción sería un disco de Arjona o de Marc Anthony.) No pensaré en el valor monetario de ese regalo, sino en lo bien que me sienta a través de ese presente, ya sea una experiencia o un objeto. Yo, por mi situación económica, no puedo regalar otra cosa que letras y coquito. Probablemente, para alguien que espera un Pandora o una comida en un restaurante lujoso, eso no sirva para nada. Sin embargo, todo regalo que yo hago lo hago con todo mi corazón y ya les dije, no acostumbro en regalar en fechas. Si tomé el tiempo y el esfuerzo de hacerte un regalo, significa que eres un ser que estás en mi pensamiento y eres una persona que valoro. Probablemente, lo mismo suceda con tu familiar, amigo, pareja que optó por regalarte un día entre las montañas o esa “tarjeta prepagada” que te parece tan tediosa en vez de aquella prenda que morías por tener o un electrónico.