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La fábula de los pajaritos

No sé si lo soñé, pero ahí estaban aquellos pequeños pajaritos con las alas rotas. Un día casual, que pudo haber sido ayer, como pudo haber sido mañana nos encontramos en la camino. Los pajaritos iban por rumbos distintos, hasta que el vuelo truncado de sus alas rotas y sus patas lastimadas hizo que se encontraran. Siempre estaré agradecida del momento en el que me ayudaste, es por ello que no podía hacer menos que pagarte el favor. No necesariamente, porque los pajaritos estuvieran en el mismo camino estaría destinado que se encontrarían, las circunstancias hicieron que se encontraran. Podíamos reír de las mismas cosas sin mucho preguntar. Fue así como los pajaritos comenzaron a crear su bandada.

Estaré agradecida de que hayas llegado a mi vida, aunque aún no sé si desperté. Uno de los dos pajaritos estaba más destruido, pues hacía poco había sido desplumado. Entre risas contemplaba tu sonrisa, inerte algunas veces, quizás hasta fingida, y lo peor es que no era por mí. El otro pajarito comenzaba a disfrutar de la compañía de aquel pajarito herido, a pesar de que tan solo se había convertido en quien curaba sus heridas. No sabes si quieres salir de ese círculo o no, a veces lloras, y sientes que te frustras, en cambio yo estoy aquí deseando que te des cuenta. Ese pajarito herido quería volar; el otro solo esperaba que quisiera volar a su lado, más allá de la bandada.

Aún el pajarito herido intenta volar con sus alas rotas. Yo solo quiero seguir siendo yo, y que la vida siga siendo igual, sin importar si esto es un sueño o no. El otro pajarito quiere ser feliz, aún si sus alas rotas, aunque aliviadas, no le permitan volar más lejos de lo que sus ojos ven. Tú no sabes realmente lo que quieres. Esas alas rotas, no se alivian haciendo el intento de volar sin ellas, sino, del lado de quien pudo aliviarlas a pesar de volar contra el viento. No sé si nosotros es un plural que tan solo se resume a lo que hay. Mientras tanto, los pajaritos siguen intentando volar, aún con sus alas rotas. Yo no me quiero quedar en este lugar. El pajarito herido, aún con sus alas rotas, quiere volar hasta fracasar. Tú no has entendido nada de lo que digo. El otro pajarito, no quiere que ese pájaro herido vuele lejos de su lado, quiere curarlo y estar a su lado mientras sana y después de sano; lo que quiere es su alma aliviar.