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El post más mierda ever… porque es 9 de julio

Mi ausencia en estos lares se resume a lo que Ricky Martin cantaba (lamentablemente, en palabras escritas por Ricardo Arjona):

Por andar ocupado en el cielo me olvide que en el suelo se vive mejor…

Digamos que intento engañarme haciéndome creer que estoy escribiendo cosas serias, pero estoy pasando por algo a lo que le llamo “crisis de musa”. Hay muchísimas convocatorias para enviar cuentos, pero solamente he logrado producir uno, además, se supone que estoy haciendo una investigación para una novela, que al paso que voy es muy probable que termine siendo una publicación póstuma. Estos son los momentos en los que desearía tener el botón de fast forward, porque es cuando sabes que un periodo de tu vida no es productivo, y este verano ha resultado ser el menos productivo de mi vida, y quizás, también el más deprimente.

Es frustrante darse cuenta que uno sigue en el mismo lugar de siempre, a pesar de que tus ideas estén algo más adelante tus condiciones físicas te permiten hacer muy poco. Y no tan solo hablemos de físico, que lo económico está terrible. Estar en el mismo lugar siempre llevando una vida, no con limitaciones, porque no se trata de ser pobre ni rico, sino de estar en el mismo lugar, incluso careciendo de rutina. Es como ver que todo pasa frente a tus ojos y tu no tener ningún poder de cambiar nada. Cualquiera que lee esto diría: “muévete, haz algo” ¿que se puede hacer cuando no se tienen herramientas o las herramientas están a medias? no creo que mucho, y quizás sea el periodo más pendejo de la vida del ser humano.

Al menos hoy es 9 de julio… ¿qué carajo tiene de especial? Pues, un día como hoy el año pasado mataron a Facundo Cabral, murió a destiempo. Siempre que alguien muere a destiempo jode, imagínate todos los que están muriendo a destiempo con esta ola criminal. Un 9 de julio también nació Mercedes Sosa. Para muchos Mercedes Sosa es una cantante de “esa mierda de música que Brenda escucha” y quizás tienen razón, porque siempre voy a preferir mi “mierda de música con sentido” que su “música cabrona que no dice un carajo”. Mercedes Sosa representa para la cultura latinoamericana muchísimo, esa lucha de las minorías que siempre se ven como cáncer a la sociedad elitista y cosmopolita. Pero bueno, yo sé que eso a muchos no les importa.

Entonces, sigo… hoy es 9 de julio, es la independencia de la República Argentina. ¿Por qué debería importarme la independencia argentina? Pues les hago un breve cuento: el día de la independencia de EEUU una vecina estaba diciendo que no entendía porque la gente va a la playa ese día porque hay que estar agradecido con los gringos. A mi los gringos no me caen mal, me dan igual. Llegué a un punto en el que estoy mostrando indiferencia ante la situación “yo no elegí nacer en una colonia, pero amo la educación, si viviera en otra nación, me podría educar gratis, pero los gringos solo me ofrecen beca pell para hacer lo que más amo” Otro punto difícil de entender para muchos. Por ende, el 4 de julio me es indiferente, lo respeto como respeto cualquier otra celebración de independencia en el mundo, pero vuelvo al 9 de julio.

Mi vecina hablo de agradecimiento, y yo, me siento tan agradecida con los argentinos como con los brasileños. ¿Por qué? Argentina me ha dado a Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y a Andrés Neuman en la literatura, que son tres de mis autores favoritos. Me dieron a Jorge Elgueta, uno de los mejores jugadores de voleibol del mundo y que orgullosamente, jugó para mis Gigantes de Carolina. Me dio actores que me encantan como Ricardo Darín, y como CECILIA ROTH. Y finalmente, llegamos a la música. Argentina me ha dado a Mercedes Sosa, Andrés Calamaro, Charly García, Luis Alberto Spinetta, León Giego, a mucha gente más, pero el más importante en mi vida: Fito Páez. Para ustedes nuevamente, esto vale mierda, de que vale celebrar esto, música es algo whatever. La música cambia la vida, yo estoy segura de ello. No creo que la música sea algo para presumir, sino algo para sentir. Yo digo “sentir pena” de aquellos que se quedaron “stucked” con Arjona pero los entiendo, si fue lo que les entró al corazón, pues, les entró y punto.

A mí el Rock Nacional Argentino me jodió la vida, para bien o para mal. Por ende, creo que por eso le debo estar agradecida a los argentinos y darme unas cuantas Quilmes frías por ello. También, contemos el detalle de que es probable de que en dos años, Buenos Aires sea mi futuro hogar (si São Paulo no me seduce lo suficiente)

El cofresito…

Rodrigo (el grande) y Leoncio (el pequeño)… Leoncio es parte fundamental de esta historia.

Toda mi vida he sabido lo que quiero. Desde que tengo 13 años la meta de mi vida es estudiar en la Universidad de São Paulo (Brasil), una de las más difíciles para entrar en Latinoamérica. Siempre he querido una carrera que me permita viajar y conocer nuevos lugares. Creo que llegar a ser interprete, escritora y traductora literaria me permitirá estar en diversos congresos y festivales todo el tiempo y hará que sea casi imposible establecerme en un solo lugar. En toda esta bagunça, ¿dónde queda mi corazón?

Se suponía que se quedaba en un cofre encerrado bajo llave. Los últimos cuatro años habían servido para enseñarme eso. Ningún hombre está dispuesto a comprometerse con un alma libre, ya sea por miedo o por machismo, que a fin de cuentas se resumen en una sola cosa: PENDEJOS. Aquí viene el típico pensamiento: para estar al lado de un
pendejo que no entiende lo que hago, PREFIERO ESTAR SOLA
. ¿Cual es el problema? Que siempre hay un pendejo más cabrón que cualquier otro que resulta, tenía la llave de abrir el cofre.

Durante estos cuatro años ha existido un hombre que por más que cambie la cerradura del cofre, siempre encuentra la llave que lo abre. Es totalmente opuesto a la persona con la que quisiera estar, eso lo sé. Este último año, todo a mi alrededor me hace conciente de ese dato, pero hay algo más allá entre él y yo imposible de explicar por más palabras que busque.

Hace tres meses, conocí a un hombre que pensé se asemejaba más a lo que siempre he querido para mi vida. Pensé que tenía la llave adecuada para el cofre, pero me equivoque. Sólo un botón bastó para muestra de que se acerca mucho menos a lo que sería adecuado para mí que aquel nómada que vaga por mi vida, y que a pesar de todo aquello que ha pasado a través de los año, alguna fuerza siempre insiste en acercarnos.

Después de todo este tiempo no sé si lo que habita en mi corazón es amor. Sólo sé que estar en sus brazos me da una extraña sensación de seguridad que a su vez me hace sentir culpable. Quizás sea por aquel refrán que dice Más vale un mal conocido que un bueno por conocer. La razón por la que me hace sentir culpable es poque la gente que me quiere piensa que ésto no está bien, que al final me hago daño. En cierto punto, tienen toda la razón, en el otro pues, simplemente resulta inevitable para mí evadir su presencia en mi vida. Por más que insista en recalcar lo malo, en burlarme, en reírme, en recordar las lágrimas, aquella cosa más allá, sí, aquello que no hay palabras para explicarlo siempre vence. Siempre tiene la llave correcta para abrir el cofre.

Ahora… ¿por qué Leoncio es parte fundamental en esta historia? Porque es el único recuerdo de él que tengo siempre conmigo; un fiel testigo de todo lo sucedido en el último año.

Todo sobre gatos y perros…¡y hijos!

PERROS… CÃES… CANI… DOG!

Desde que tengo uso de razón, he tenido a mi lado a un perro. Creo que esto hizo florecer mis sensibilidades desde muy temprano en la vida. Ver que había un ser mas pequeño que yo en la casa, que hacía la misma cantidad de ruido que yo cuando tenía dos años, pero que no era capaz de gritar “MAMÁ” era algo extraño (y curioso así como el acento de Xuxa), pero que poco a poco se fue haciendo más y más parte de mí. Hasta hoy en mi casa han habido cuatro perros: Sandy (desde que nací hasta que tuve 8 años), Tribilín (desde que tengo 6 años hasta el sol de hoy, gracias a Dios), Negrita (desde que tenía 13 años hasta justamente el día de mi graduación de High School; el 21 de mayo del 2007) y Chispa (apenas tiene 11 meses en casa). En mi vida, se que han habido muchos otros perros especiales, a pesar de no haber estado en mi casa.

Las muertes de Sandy y Negri marcaron mi vida cada cual a su manera. Si mal no recuerdo, Sandy fue el primer muerto que lloré en mi vida. Era un ser con el que crecí a mi lado. En mi primer recuerdo, aquel de la primera vez que dije MAMÁ, ahí estaba ella. Cuando jugaba a imitar a Grease en la sala mi cómplice fue ella. Esa fue la primera pérdida que me tocó así de cerca.

Negri murió el 21 de mayo de 2007, justamente el día que me graduaba de escuela superior. Si muchos se preguntan porque yo prefiero no hablar ni recordar ese día, esa es una de las razones entre otras de las que sinceramente, ni me gusta hablar. Para todo el mundo, su graduación es un momento importante y que recuerdan con mucha felicidad, el mio no fue así. La última persona que la vio viva fui yo. Esa noche me siguió hasta la puerta del cuarto, yo le hice un poquito de gracia y le cerré la puerta en la cara. A las 7:12am, abuela me despertó para decirme que la perra estaba muerta. Tuve un lapso en el que pense que eso era solo una pesadilla, pero no. La perra estaba ahí tirada, justo frente a mi puerta, el último sitio donde la vi con vida y moviendome el rabo. Aquel sigue siendo uno de los momentos más tristes de mi vida.

Una de las cosas que más resentí viviendo en Miami era la ausensia de un perro. Estar sin mi Tribilín que ha estado conmigo enlos últimos 16 años de mi vida resultó bastante difícil. Cuando me siento a su lado llorando, su mirada dice mucho más que las palabras de muchos. También extrañaba los saltos de Chispita, que brinca tan alto que ha llegado hasta morderme la nariz. (Se que eso no es tan dfícil, como si yo fuera tan alta) Esa perra, en menos de un año me ha demostrado tanto amor en cosas tan sencillas que yo diría que le devolvió el ama no tanto solo a mí, sino a todo nuestro hogar justamente después de haber pasado el terrible susto de pensar que Tribilín se nos iba. He entendido que para mí resulta más sencillo estar cerca de los animales que de los mismos humanos. Quizás sea por eso de las miradas o que las palabras de la gente a veces en esos precisos instantes causan un daño irreparable, pero las miradas te alegran la vida.

GATOS… GATTI… CATS!

Pues los gatos llegaron a mi vida justamente el día que regresé. Adoro tenerlos cerca, verlos caminar y jugar, hasta adoro cuando me arañan y me muerden por más que duela. Mi interacción con gatos ha sido muy poca, y con kittens, ¡mucho menos! Sinceramente, confieso estar enamorada de esos tres. Es demasiado divertido y gratificante verlos tomando del biberón asi tan felices como lo hacen ellos.

OS FILHOS… I FIGLI… LOS HIJOS… CHILDREN?

Muchos dicen que no tengo corazón o que soy media insensible cada vez que digo que no quiero tener hijos. Pero, ¿y que del amor que siento por los animales? ¿Eso también es insensibilidad? Me pregunto cual es el el sistema de medir lo que me hace más insensible o menos. Estoy conciente de mis realidades y de mis prioridades y a pesar de que me parece que la vida es una maravilla, no me consideró una persona ni con la capacidad ni la habilidad de ser madre. Además, ésto nunca ha sido una prioridad en mi vida, si llega bien, sino también. Mi instinto maternal está lo suficientemente desarrollado para cuidar animalitos y para darles todo el amor posible. Para que sigan pensando que soy más insensible, prefiero un animal que un hijo por la sencilla razón de que el animal demuestra su agradecimiento de todas formas y se desvive por ello, y los humanos, ¿también lo hacemos?

Respeto a todo aquel que quiere tener hijos y que los tiene, pero me molesta de sobre manera la gente que me juzga y no es capaz ni de respetar ni de aceptar mi decisión. Estar conciente de mi realidad no me insensibiliza, sigo teniendo amor para los animales y para el resto de los niños. Me parece que estar conciente me hace más responsable, ¿de que me vale traer hijos al mundo que en realidad, no deseo ni son mi prioridad? Lo que estaría haciendo es una irresponsabilidad y una falta de respeto a mis principios y a mis metas, porque en la vida se hace y se lucha por lo que se sueña y se desea, y un hijo, en realidad no es ni tan siquiera un capricho en mi vida. Estoy conciente que algunas veces hay cosas que toca hacerlas sin querer. Si el destino quiere que eso sea lo que haga pues respetaré su designio, pero mientras esté en mis manos la decisión mi respuesta siempre será no.

A veces me pregunto quien de estos es más insensible:

  1. Yo, que vivo apasionada por mis sueños y metas, que soy capaz de demostrarle amor a los que tengo cerca y quiero, y a los animales que tanto amor también me dan.
  2. El que tiene hijos y los cuida bien, pero la vida de un animal le importa muy poco al punto de que si mata uno en la carretera ni se conmueve.
  3. La que trae hijos al mundo simplemente por traerlos, porque es la naturaleza, y no es capaz de darle las mejores condiciones de vida a esa criatura.

Y ustedes, ¿que piensan?