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Durante el tiempo en el que estuve viajando me pregunté muchas veces si debía sentarme en algún momento en el que no estuviese haciendo nada y escribir sobre lo que veía. Al final, sentía que no iba a poder tener el poder de la memoria, sino el del asombro, que no significa que sea peor o mejor, pero es distinto.  Digamos que hice un acuerdo conmigo misma en el que decidí que escribiría después que regresara a Puerto Rico, con cualquiera que fuese mi impresión pos viaje, y aquí estoy, una semana después de que el Condor 6020 aterrizara en San Juan, y finalmente después de 5 semanas, escuchara aplausos justo en ese momento.

La mayoría de la gente tiende a repudiar esos aplausos que lanzan los boricuas una vez el avión aterriza porque les parece cafre, a mí me parece la más honesta muestra de folclor y de agradecimiento, ¿acaso aplaudirían si al avión le diera con hacer lo que hizo el de Jenny Rivera? Exacto. Es una manera, no tan ortodoxa, de dar las gracias por llegar bien al destino, y extraño como les pueda parecer, extrañé eso en todos los vuelos que estuve en Europa.

Así comencé mis travesía al norte el 16 de mayo de 2013, después de haber llorado casi hasta sangre (parece hipérbole, pero estoy segura que casi) gracias a todos los trabajos finales, y al más estresante pero enriquecedor: mi tesina sobre la vigencia de la obra de Roberto Arlt, que ya abrí el documento hace unos días para emocionarme igual que en el momento que lo leí, justo antes de llevarlo a encuadernar.  Aproximadamente a las 10 de la mañana aquel vuelo de Jet Blue me llevaba a New York, la primera parada clásica de casi todos los vuelos que van a Europa.  Una vez en New York, me tocaba esperar 4 horas por mi vuelo de Icelandair que me sacaría por primera vez en mi vida del triángulo de las Bermudas (consideren que básicamente, no he salido de San Juan, Miami y Nueva York, casi los mismos puntos del triángulo).  ¿Será que siempre esa espera resulta eterna? Claro, era el día en el cual casi corro por todo el terminal 7 buscando donde conectar mi computadora, era la Semifinal 2 de Eurovision y el sábado iba a ver la final en vivo.  No les voy a decir que el internet del aeropuerto me trolleó y casi no pude ver nada, porque haría este cuento más deprimente, pero algo así sucedió.  Esa escala se me hizo media horrorosa, pero al final todo salió bien, a las ocho salimos a Reykjavik y honestamente, pienso que Icelandair es una de las mejores líneas aéreas que hay.  Estaba tan cansada que no pude ver ninguna película pero había de todo para ver, desde Argo hasta Look Whos Talking, así de trip está ese vuelo, pero yo dormí casi las 5 horas que tomó llegar a Islandia. Como cuatro horas más tarde, por fin llegué a mi destino: Copenhague, Dinamarca, la ciudad de la que estoy perdidamente enamorada.

Lo más asombroso que le puede suceder a un ser humano una vez llega a Copenhague es tener que tomar el Oresundtag hasta Malmo, Suecia, justo lo que tuve que hacer.  El Oresund es una maravilla, esa vista y esa sensación de estar en dos países al mismo tiempo que te hace sentir el tren, que una vez sale de Dinamarca comienza a decirte las estaciones en sueco y viceversa.  Tuve la suerte de encontrar una segunda familia maravillosa en Malmo con quienes pasé esos cinco días allá, y naturalmente, tuve la oportunidad de presenciar una final de Eurovision que para colmo, tuvo el resultado que yo quería.

Definitivamente, creo que nunca olvidaré esa noche porque fue una de las mejores de mi vida.  Malmo es una ciudad bonita aunque pequeña, y lo mejor que tiene sigo diciendo que es ese puente maravilloso que la conecta con Copenhague.  Copenhague huele a Hans Christian Andersen por todas partes, hay un aire de historia y arte divino que se respira por cada calle que uno va.

Sin lugar a dudas, estoy convencida que me hubiese gustado estar mucho más tiempo del que estuve en Copenhague, un día no fue suficiente para ver todo lo que me hubiese gustado, pero de algo estoy segura: Copenhague ha sido lo único que me ha inspirado en la vida a querer aprender a correr bicicleta.

Después fui a otro lugar del cual estoy perdidamente enamorada: Estocolmo.  El museo de Abba, la Ciudad Vieja, Drotninggatan, Sodermalm, es una delicia de lugar.  Además, fui al concierto de Bon Jovi en el Estadio Olímpico, ¿que más puedo pedir? Además que siento que Estocolmo tiene mucho en común con Nueva York, oyes casi todos los idiomas si te montas en el metro y puedes encontrar de todo lo que te propongas, honestamente, creo que es uno de los sitios donde me veo en un futuro.

Luego de Estocolmo me tocó Gotenburgo. A mí honestamente me encantó, porque es un paraíso estudiantil, pero estoy segura que es de esos lugares en los que no puedes estar demasiado tiempos porque llega el punto en el que te aburres. Si hay un lugar en el que hice nuevas amistades y me divertí como loca es Gotenburgo. Hasta me disfrute el Gay Pride Parade de la ciudad mientras estuve.

Después pasé una semana en la que estoy casi convencida que es la ciudad más cara del mundo: Oslo, Noruega.  A pesar de sus precios exorbitantes, debe ser uno de los lugares más hermosos del mundo y de esos que se deben visitar al menos una vez en la vida.  Si en un lugar fui feliz andando de museo fue en este.  La emoción más grande que tuve fue visitar el apartamento de Henrik Ibsen, sí, el viejo rabioso que escribió “A Doll’s House”.  Lo más curioso de estar en ese apartamento, que es justo frente al palacio real de Oslo es que sientes su presencia y hasta comienzas a entender de donde surgió toda su obra con tan solo mirar el entorno.  Creo que esta fue una de las mejores experiencias que tuve en la ciudad.

Después, estuve lo más cercano a Rusia que conseguí estar: Riga, Letonia.  Es una ciudad a la que daría lo que fuera por volver al menos una vez al año. Tiene el ambiente perfecto para unas vacaciones en las que puedes combinar historia, cultura y fiesta.  Los Happy Hours de Riga son eternos, desde las 4pm hasta las 3am puedes estar Bar Hopping por toda la ciudad vieja y siempre encontrarás uno, cervezas por menos de 1 lat ($1.88USD) en todas partes, 2×1 en todas partes, lo que quiere decir que con 4 lats te podías tomar feliz 2 caipirinhas o 2 mojitos en cualquier parte.  La comida también me encantó, el mejor pan con ajo de mi vida me lo comí allá, los pancakes de papa, definitivamente que la gastronomía báltica estuvo un poco mejor que la escandinava.

Yo no sé si tiene algo que ver con el cliché o que yo soy un ser muy extraño qué cosa, pero la realidad es que lo menos que me gusto de todo mi viaje fue Paris y Barcelona, bueno, especialmente Barcelona.  En Paris al menos tenía cosas con las que me identifico: El Louvre, la ruta de Rayuela (¡gracias Instituto Cervantes!), los cementerios que moría por ir a visitar y obvio que Paris Saint Germain.  Básicamente en eso consistieron mis cuatro días en Paris.  Lo menos que me gustó de la ciudad es ese overload de gente en todas partes (sobre todo en las partes turísticas) una vez te sales de ese caos, todo se torna mucho mejor. Además, estuve con mi querida amiga Luisa que me llena siempre con su poesía y todo lo que sabe. Eso hizo mi estadía en Paris una mágica, pero no en el sentido mágico que suelen concebir casi todos los turistas cuando miran la torre.

Y finalmente llegué a Barcelona. Aunque la ciudad no es para nada mi favorita (aunque la comida estuvo super) por lo menos no estuve sola, eso la hizo mucho mejor.

Y después de muchas patatas bravas y cañas, tocó ir a Frankfurt para tomar ese vuelo Condor 6020 que llega directamente a San Juan. ¿Qué aprendí? ¿Qué gané? Creo que todo, hasta de Barcelona con todo y lo ajeno que se me hace Gaudí. Gané muchísimos nuevos amigos alrededor del mundo, experiencias que nadie me va a quitar.  Aprendí que en todas las lenguas escandinavas tack es gracias, aunque no en todas se escribe igual.  Tuve la oportunidad de conocerme mejor y darme cuenta que soy mucho más organizada de lo que creía (vivir en Miami me había dado una leve señal de esto).  Que en Suecia hay más H&M que Systembolaget (la tienda del estado encargada de vender el alcohol) y que Carlos Felipe es el príncipe más bello del mundo.  No hay mejor fast-food de hamburgers en el mundo que Max y su salsa maravillosa para dipiar.  Aprendí cuán útil es ser la políglota donde quiera que vayas, en todas las esquinas te aparece un brasileño, un español o un italiano que no sabe nada de inglés y te conviertes en la salvadora del grupo cuando hay hambre o necesidad.  La verdad, me di cuenta que en algún punto de mi vida, quisiera definitivamente vivir en Copenhague o Estocolmo, y que no debo conformarme con simplemente viajar a aquellos lugares a los cuales no necesito pasaporte.

Mis problemas lingüísticos-psicológicos: mi historia con el italiano

Hace tiempo no usaba este blog para el propósito con el que lo cree: escribir sobre mis experiencias como políglota (en ciernes) pero hoy es justo y necesario. Siempre hablo de mis issues y mi amor por el portugués y de como eso surgió desde la cuna, pero pocas veces hablo del italiano. Creo que llegó el momento de contar mi pequeña historia con esta lengua.

Todo comenzó hace seis años, cuando iba a comenzar mi año senior en escuela superior. Estaba pasando por la crisis de no saber que hacer con mis años universitarios, después de haber dicho desde sexto grado que estudiaría comunicaciones. En el momento que me tocó escoger mis electivas para mi último año, escogí portugués, italiano y library assistant (digamos que era la clase de leer periódico en la biblioteca y hacer las asignaciones de la demás). Por aquellos tiempos, tenía una idea de que me interesaba hacer el bachillerato en lenguas, estaba segura que portugués sería una, el problema sería escoger entre italiano o francés. Francés en grado 11 no me gustó casi nada, así que había que experimentar con el italiano. Definitivamente, esta fue mucho mejor.

Guardo mucho cariño por mi maestra de italiano de la high, Vanessa Rivera que también es la maestra de arte en Saint Francis School (mi “alma máter“) y de ahí comenzó mi historia de amor con la lengua. A pesar de que me encantaban las lenguas, tomé la tonta decisión de hacer un bachillerato en historia en la Inter, que después cambié de concentración, poco antes de empezar mi primer semestre por Ciencias Políticas. Sé que fue una idiotez pero no me arrepiento, si no hubiera llegado a la Inter, nunca hubiera trabajado en Turismo.

Trabajando en Turismo me tocaba atender los Costa Cruises que llegaban al muelle, claro, nadie tenía ni un italiano básico para comunicarse con ciertos turistas, por ende, a pesar del pachó que me provocaba que cierta persona se me parara al lado cada vez que hablaba con un italiano, todo salía MUY bien $$$$.

A finales de 2008, decidí que no podía más con Ciencias Políticas y en Agosto 2009 me mude a la UPR a hacer el bachillerato en dos lenguas. La primera lengua que tomé ese primer año fue el italiano. Durante ese tiempo no sucedió nada fuera de lo normal, excepto por la huelga del 2010 y aquella carta de que me iba por un año a Florida International University de intercambio, en palabras simples: Miami me esperaba.

En Agosto 2010, me fui finalmente a Miami y aquellos primeros días deseaba no haber salido NUNCA de Puerto Rico por la cantidad de cosas que pasaban. Continué estudiando italiano allá, de hecho, fueron cuatro cursos. Seguí con mi frustración porque sentía que Miami no era sitio para mí, ni los Frat Parties, ni los juegos de football, ni el jangueo ese en club y tacos que hace años no paso y lo peor: lo divina que es la transportación pública de la ciudad cuando estás en el culo del oeste de la ciudad y toda la diversión está en el este. Me frustraba terriblemente, aunque ese ha sido mi mejor año en términos académicos, las mejores notas de mi vida y apenas me mataba estudiando.

Dentro de mi depresión por lo que me agobiaba la ciudad, Miami y sobretodo, el italiano revivieron algo en mí: mis animos de crear literatura (véase este post para referencia). Sobre este asunto ya había escrito antes, y fue en Marzo de 2011 (Cuando quedaba un mes para regresar a Puerto Rico) que conocí a los autores italianos y escuché tres “Inbocca al lupo” sobre mi “carrera literaria”, eso lo conseguí gracias a la lengua italiana.

Una semana más tarde de eso, comencé a trabajar como interna para la Italy-America Chamber of Comerce y fue ahí donde pasé mis mejores momentos en la ciudad siendo útil y bien feliz cada vez que alguien “se sorprendía” que “una portoricana parlasse italiano così” y ya tú sabes, uno con ese guille que no hay quien te lo tumbe. Lo que me apena, es que esos momentos en los que aprendí que Miami no era tan malo na, eran justo cuando estaba haciendo mis cajas para venir a casa.

En mayo de este año tuve que postergar una oferta de empleo con una agencia italiana que quiere expandirse a América y necesita alguien que hable italiano, español y portugués. Postergarlo porque requiere que viaje demasiado, y yo lo más que deseo en este momento es que llegue el semestre de Agosto 2013 para pedir grado.

Hoy, nuevamente tengo una cita con la lengua italiana donde tengo que servir de intérprete diferida de la lengua. Sinceramente, me emociona muchísimo cuando un compañero piensa en mí como una persona hábil para realizar esto porque eventualmente, esto es lo que quiero hacer el resto de mi vida. Mi problema lingüístico-psicológico es el siguiente: Si es la lengua italiana la que más oportunidades me ha brindado, ¿por qué me resisto tanto a ella?l

Les explico, muchos saben que desde mis 13 años yo me eduqué y me habitué para vivir en São Paulo cuando fuera grande: cultura, literatura, deporte, música, televisión, lengua(aunque dicen que mi acento es más bien carioca) y que aún es una de mis fantasías conseguirlo. A pesar de ser algo nuevo en mi vida, me siento sumamente apasionada por la lengua y la cultura rusa, y si cuando tenga la oportunidad de ir a San Petersburgo (si todo se da como debe, será el año que viene) me gusta también la consideraría. El problema consiste en que no me visualizo viviendo en Italia o viviendo del italiano, a pesar de todas las oportunidades que me ha dado la vida con la lengua.

Digamos que esto me hace sentir como una mal agradecida de cierto modo. ¿Por qué se me hace tan difícil? La realidad, es algo que no consigo explicar con exactitud. A lo mejor es que solo necesito graduarme para entender mejor. La verdad es que ni a nivel graduado me visualizo en italiano, pues siempre he querido ir a la USP (Universidade de São Paulo) a hacer mi maestría en Literatura Brasileña (decisión cuestionable en este momento) o Filología Portuguesa. Hace unos pocos meses comencé a considerar hacer Traducción e Interpretación en la Universidad de Buenos Aires solo porque el currículo incluye español-portugués. A pesar de lo mucho que me emociona, siento que algo estoy haciendo mal.

No consigo dejar de pensar en la analogía de la persona que está ciegamente enamorada de alguien que le da esperanzas a medias e ignora a aquel que le ha dado muchísimas oportunidades y le ha demostrado cuanto amor tiene. Como pueden ver, esto no tan solo pasa en el amor, si no también en las carreras profesionales.

Del proyecto de las “escuelas políglotas”

Se que hace mucho no entraba aquí a comentar sobre nada importante, y tampoco sin importancia. No tengo como justificarme, digamos que quizás me faltaba voluntad para sentarme a escribir algo coherente, o sin mucha coherencia. Lo que hoy me saca de mi “silencio blogero” es una noticia con la que me topé el otro día por pura casualidad. Vi en la televisión que la Senadora Margarita Nolasco está proponiendo la creación de escuelas no tan solo bilingues, sino también políglotas. Según la senadora se le ofrecería como opción a los estudiantes del sistema público escoger entre los idiomas a estudiar francés, italiano, alemán y mandarín. La propuesta en superficie no suena mal, pero como estudiante de lenguas extranjeras, no me iba a quedar callada ante lo que en profundidad, es un semejante disparate.

Primero que todo, para estudiar una lengua extranjera SE SUPONE que se tenga un idioma vernáculo sumamente sólido. Nosotros desde escuela elemental estamos viendo simultáneamente las estructuras gramaticales del español y del inglés, y para la mayoría del estudiantado, ha sido imposible dominar una o la otra. Inclusive, las pruebas puertorriqueñas han demostrado que muchos estudiantes salen mejor en inglés que en español. Creo que ya establecí que a la hora de aprender una lengua extranjera, practicamente TODOS, hasta o los que como yo, nos gozamos y disfrutamos nuestras clases de español tanto a nivel literario como gramático tenemos GRANDES lagunas en nuestros vernáculos.

Segundo punto: tampoco la enseñanza de nuestro “segundo idioma” que es el inglés, tampoco resulta ser 100% efectiva. De ser efectiva, más del 60% de nuestros estudiantes en realidad podrían ser bilingues y la realidad, es que el bilinguismo ha resultado ser un mito en esta sociedad puertorriqueña.

Tercero, como estudiante de lenguas me gustaría saber, ¿que estudio hizo la Senadora para decidir arbitrariamente que estas lenguas son las de mayor demanda? ¿Que le da la seguridad a ella de que son viables para nuestros estudiantes? Me parece absurdo que cuando soy testigo de que el departamento de francés cada día se achica en la UPR y el de portugués sigue creciendo, el portugués no sea una opción para estos estudiantes. Si realmente se consideran los cambios en nuestro mundo, se entendería que los idiomas que en más demanda están lo son el mandarín y el portugués. En mi propia familia he visto como me piden que les enseñe el portugués básico y todo viene por una sencilla razón: Brasil despunta como potencia mundial. Entonces, es bastante evidente que la idea del francés la senadora la sacó de aquella idea romántica de que el francés es “la lengua de la diplomacia” pero, aún siendo yo estudiante de italiano, NO ENTIENDO de donde la senadora saca que el italiano y el alemán prepararían a nuestros estudiantes para todos los retos del mundo globalizado.

Que conste, no estoy en contra del italiano y el alemán, lo que me gustaría es que esto fuera justificable según las tendencias reales del mundo, y después, añadir caprichosamente todas las lenguas que se quieran, total, conocimiento es conocimiento. Además, lo otro que está demás es la improvisación. Esto sería un plan maravilloso si se hiciera con más estudio y en conjunto, con mejorar la educación del español, que es igual de necesario que el resto de las lenguas que quieren enseñar.

Só para meus leitores de fala portuguesa :D

Não tenho um bom tema do qual falar hoje, mas a ração de ser deste blog é me poder comunicar com pessoas que falam tudas as linguas que eu estudo. Por isso, eu decidi escrever tudo em português. Mas que posso dizer? Eu já diz porque é que eu aprendi português para as pessoas que me leem em espanhol, mas acho este um momento ótimo pra falar deste tema també com vocês. Da criança, eu não perdia o show da Xuxa, sabia todas as musicas dela (em espanhol!) e também adoraba o sotaque dela. Eu sempre diz que eu queria ser como ela, e depois aprendi que para fazer isso, só tinha que aprender português. É por isso que começei estudar português quando eu tinha 12 anos. Aos meus 13 anos, meu novo sonho foi algum dia poder estudar na Universidade de São Paulo. Este é ainda o meu mais grande sonho.

Poco depois, eu descobrí Sandy e Junior. Eu acho que eles foram meus mais grandes professores de português da minha vida. Eu me apaixione muitas veces com as suas musicas, essa letra que ainda faz tanto na minha vida. Depois, conhecí muitos outros cantores brasileiros e também as novelas. Posso dizer que a música e a televisão são grandes responsaveis de que eu possa escrever isto. Eu ví tanta novela brasileira em espanhol, mas depois as procurei em português, porque sabía que podiam ser muito boas para aprender a lingua. Conhecí novos atores e pessoas do que gosto muito. Descobrí Ivete Sangalo, e fui ao seu sow no Madison Square Garden, o melhor show da tuda minha vida. Muitos brasileiros ficaram surpresos de que eu conhecera tanta musica dela, mas adoro! O que é que eu posso fazer com isso? Também fui ao Brazilian Day em NY. Foi uma das coisas que vou lembrar sempre, e que para mim, foi o melhor jeito de entender que eu posso ser feliz falando português toda a minha vida.

Desde criança até agora, eu acho que fiz de tudo para conseguir falar, escrever e entender português. Eu penso que meu português é muito ruim, e que ainda preciso falar e conhecer muitas pessoas que possam me ajudar a melhorarlo mesmo, mas fico feliz de saber que vocês possam me ler, e também de que eu possa tentar escrever isto com pocos erros. Eu sei que no 2012, eu vou estar lá no Brasil, só pra confirmar que o Brasil é o lugar perfeito para mim. Espero que seja possível conhecer a muito dos meus leitores nessa viagem!

…de mi tercera pasion ¡el VOLEIBOL!

Ya creo que he aburrido demasiado hablando de literatura y lenguas, que si, son mis dos grandes pasiones. Creo que llego el momento de hablar de mi tercera pasión, el voleibol.

Todo empezó como cuando tenía nueve años, que comencé a practicarlo en mi colegio. Desde el momento que “bompié” mi primer balón sabía que era amor instantáneo. Así que desde ese tiempo comencé a jugar en el equipo del colegio, en aquellos tiempos donde yo era de la más altas. (claro, si medía 5′ desde aquella entonces, que es lo mismo que mido ahora) Mi amor seguía creciendo y pues, seguía adquiriendo responsabilidades en la cancha.

Cuando cumplí 13 años, a alguien le dio la gana de decir “tú, vas a ser acomodadora” yo nunca había sido tal cosa como acomodadora. Al principio mostré resistencia, como todas aquellas cosas que me toca hacer porque alguien me las dice, no porque yo las escogí, pero después, fue todo amor. Me di cuenta que el acomodador dentro del sistema voleibolístico es una de las piezas mas importantes del juego, en realidad, es como el motor o el político del juego. Es el acomodador quien decide quién atacará el balón y cómo. Díganme ustedes, ¿no es eso bastante político? Yo era de las que pensaba que atacar era lo único divertido y bonito, y en realidad lo es, pero me enamoré de mi posición, y aún hoy día, para mi resulta más fácil y más divertido apreciar la labor del acomodador que el simple hecho de que el ataque haya sido positivo.

Esa fue mi mejor edad dentro del voleibol, después, yo misma estoy conciente de que me anulé. Sí, estatura, peso, prioridades fueron alejandome del juego, pero nunca de la técnica y de cómo apreciarlo. Todos los veranos iba al Campamento Metro de Voleibol que la Federación siempre hace. Tengo que reconocer que hasta para ésto he sido una nerd. Mientras a todos lo más que le divertía era jugar, mi parte favorita era cuando ibamos al salón a hablar y aprender teoría. Yo siempre tan especial.

Hace algún tiempo hice el curso de Entrenador Nivel I que ofrece la Federación, pues siempre he soñado con coachear. La realidad es que hoy día mi ID de entrenadora no tiene validez alguna porque la hice hace más de un año y nunca continué al nivel II. Solo trabajé de coach por un día, la razón es otra historia aparte de la cual no me gustaría hablar, pero creo que gracias a eso, perdí mi gran oportunidad, y creo que fue lo mejor que pasó. Será en otra ocasión.

Hoy día que estoy tan enfocada en mis estudios, en ser escritora, interprete, traductora y/o profesora, también me encantaría poder dejar un espacio para el voleibol en mi vida. Me encantaría ser apoderada de un equipo, pero tendría que tener un dineral (espero que algún día me diera para eso) o si no, hace algunos años vi el trabajo de mis sueños. No recuerdo si fue en las Olimpiadas o en algún mundial, que vi a la selección de Rusia coacheada por un italiano. El italiano estaba hablando en su idioma y a su lado, tenía un interprete simultaneo que repetía sus instrucciones. Quedé enamorada para siempre de esa posición. Creo que ese sería mi verdadero dream job y fue una de las razones por las cuales estoy motivada en aprender ruso (además de por mi fe religiosa, que de eso me tocará hablar en otro post.)

Después de mucho tiempo, el año pasado durante mi intercambio en FIU pude volver a jugar voleibol en el intramural que hacen en la universidad. El equipo al que pertenecí logramos un subcampeonato frente a un equipo que ya había jugado junto en intramurales por años. Tuve la oportunidad nuevamente de ser acomodadora, ya que mis compañeras mismas decidieron que fuera así. Diría que esos fueron de los días más felices de mi intercambio (que he dicho muchas veces ya que no fue muy feliz en general.)

Definitivamente, este deporte ha y seguirá estando conmigo en muchos momentos claves de mi vida y aún sigue siendo un motivo de reunión tanto con familia como amistades. No imagino mi vida si mis años jugando voleibol no hubieran existido. El haber jugado, y específicamente, jugar de acomodadora me sirvió para aprender algo: Nunca arrepentirte de la decisiión que tomaste aún así no sea la mejor y te bloquearon a tu rematadora, y si hace falta, insiste hasta que logres el punto por ahí, sino, cambia la técnica. También me enseño a tener más confianza en lo que me rodea y a visualizar que hay distintos modos de lograr un solo fin, que no me aferre a uno. Podrán decir que de los deportes no se aprende nada bueno, pero yo del voleibol, he aprendido demasiado.

Intro: Just one language and who I am… [Mostly SPANISH!]

JUST ONE LANGUAGE…

Ask a poliglote to choose only one language is always the worst thing you can do! Ni que preguntarme, ¿que lengua prefieres hablar? Es mucho más fácil preguntar cual es la que no quiero, y con mucho gusto te contestaré: INGLÉS! Why you don’t like to speak English? I guess it is just because I don’t feel I have as many adjectives to express myself as in the other languages I can speak. And why did you chose to learn languages? Only one word: Passion, Pasió, Paixão, Passione… select which language you prefer!

Ésta fue la decisión más dificil para mí cuando se trataba de comenzar a escribir este blog. ¿En que idioma lo escribo? Blogger me decía que tenía que seleccionar el idioma en el que sería mi blog, y esa pregunta me volvió un ocho. Seleccioné inglés porque todos sabemos que es lo mas neutral. A pesar de eso, a fin de cuentas decidí que cómo sería mi blog, me tocaba a mi escribir en el idioma que me diera la real gana, en el que me saliera del corazón escribir ese día, y eso es lo que voy a hacer.

THE ONE WHO WRITES HERE

Con decir que me llamo Brenda Gisselle no digo nada. ¿Quién soy? Who I am? Chi sono? Quem sou? Isn’t that even harder than chosing just one language to write? Definitivamente, esta pregunta de quién soy y como me describo siempre me resulta muy compleja. Si tuviera que complacer a los superficiales , me describiría como una mujer de 5’0 y con muchisimas libras más y sumamente aburrida.

Para aquellos que no son tan superficiales, saben que detrás de esa “gorda aburrida” hay mucho más. Una mujer movida por esta pasión de escribir, de escribir en cualquier idioma y hasta quizás disparates pero escribir. Me mueve también la justicia, y no ser abogada o fiscal, sino aquellas cosas que podemos decir que son justas… que en mi definición muy personal, lo resumiría a no hacer lo que no quisieras que te hagan o que te pasé, y si lo haces, asume las consecuencias de lo que hiciste. Otras cosas que me gustan lo son la música, el arte, la naturaleza, los paseos, descubrir cosas nuevas… y nuevamente, para complacer a los superficiales, me puedo definir también como una consumerista en proceso, o una consumerista anónima así a lo alcoholicos anónimos, quizás lo soy pero me cuesta aceptarlo. Los libros y el cine son parte fundamental de mi vida, y creo que van de la mano en muchas ocasiones.

Otros detalles curiosos sobre mí es que gracias a que mi padre es programador de computadoras, he estado en contacto con este aparato desde que tenía 2 años y que recuerdo el día que dije “mamá” por primera vez. ¿Necesitas que te haga ese relato? Tenía aproximadamente un año y medio y en la televisión estaba puesta una novela en la que actuaba Giselle Blondet. Me puse de mona a trepar en el playard cuando me caí y me di un guataponazo bien dado en la cabeza. No me quedo de otra que gritar “¡MAMAAAA!”. Esta historia, mi madre no fue la que me la hizó. Un buen día, hace algunos años quise corroborarla con mi mamá y le expliqué todos los detalles y quedó en shock de que supiera hasta que Giselle Blondet estaba en el televisor.

Creo que ésto fue una muy buena introducción, si quieres saber más, pues sigue leyendome. Sé que puedo ser media loca a veces, pero eso es parte de divertirse.