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Razón o fe

Últimamente, debo admitir que estoy confrontando unas fuertes contradicciones entre mi raciocinio y la fe que siempre he tenido. Me siento agradecida con Dios, no puedo dejar de creer en un ser supremo que me bendice día a día y a quien atribuyo mi destino, a pesar de que si no trabajo en él, ese destino no se manifiesta de la manera en que debe. Hoy es uno de esos días en los cuales más fuerte todas estas preguntas me atacan, y me duele, me duele de muchas maneras.

Dios me bendijo llevándome a una iglesia maravillosa, en donde tengo una segunda familia y gente a quien adoro, pero, yo no sé si soy capaz de realmente, seguir los dogmas de una fe un solo día más en mi vida, porque mi raciocinio aparenta ser más fuerte cada vez. Voy a entrar a temas en específicos en los cuales ya no puedo ver la vida a través del crisol de los dogmas de la fe, y por los cuales, mi amor y mi agradecimiento a Dios cada día son más contradictorios con ellos.

Mis principales problemas vienen a través del concepto de lo que es un matrimonio y lo que es una familia, que cada día son más controversiales y a mí, me revientan más como ser humano. El matrimonio debe ser un sacramento entre hombre y mujer a base del amor, pero, tengo muchos conflictos en la unión entre hombres y mujeres y mucho más, con el concepto del amor hacia otras personas. Número uno, mi primer conflicto con el sacramento del matrimonio es bíblico y es el siguiente, en algún momento, ¿Dios les dijo a Eva y a Adán que estaban casados? ¿Alguien los casó? ¿Fue un animal? Ese es mi primer problema, creo que Dios tan solo les dio la posibilidad biológica, pero la institución del matrimonio me parece mas bien cosa de los hombres, no exactamente algo que proviene de Dios, por ende, ya de por sí me cuesta confiar en la raza humana, por todas las imperfecciones con las que Dios nos hizo.

Segundo problema que tengo con la institución del matrimonio: ¿hasta que la muerte nos separe…? ¿y que esta sucediendo hoy día? No se puede forzar a dos personas a estar juntas cuando sus sentimientos ya no coinciden, además, solo basta echar un vistazo a la historia para saber que el amor es una incidencia, y que el matrimonio ha sido solo una creación social para seguir manteniendo bienes entre otras conveniencias principalmente económicas. Por otro lado, tenemos a Disney vendiéndonos la imagen desde que estamos en la cuna del “príncipe azul” con el que seremos “felices para siempre”. Lamentablemente, nuestras familias también nos quieren mantener dentro de ese predicamento social. Y por último dentro de este mismo argumento: ¿Por qué los artistas nos están dando clases de como romper record en matrimonios más cortos de la historia? ¿A caso no es algo sagrado? Nuevamente, no se puede forzar a dos personas a estar juntas por un contrato, si no quieren estar juntos y además, el matrimonio se ha convertido en un juego. Si dos personas realmente quieren estar juntas, no necesitan firmar un papel y estarán juntos o hasta que la muerte los separe o hasta que la vida quiera….

Mi tercer problema no es del todo con el matrimonio, pero sí con la familia. Por lo visto, no importa en que época la gente te va a mirar mal cuando estas convencido de que no quieres formar una familia. Discúlpenme a quien le caiga, pero crecí viendo en muchas personas a mi alrededor la hipocresía que en muchos casos es querer cumplir con el standard social de casarte y tener hijos. Yo pienso que en el siglo XXI es hora de romper con clichés y comenzar a entender que no todas las familias son iguales, que no necesariamente en esta vida hay que tener un príncipe azul para tener una familia y tener hijos, y que para otras, nuestro príncipe azul es sinónimo de nuestra libertad, de ver el mundo sin ataduras, y de simplemente, no traer más criaturas a este mundo que a penas da abasto para nosotros. Sí, esa es otra visión que choca con la fe.

No sé qué rayetes hacer, porque en el fondo, me siento como toda una hipócrita visitando una iglesia porque no soy capaz de cumplir con los dogmas, pero tenía que ser sincera conmigo y con el mundo, y esta es mi verdad, esto es lo que pienso, esto es lo que soy. Me duele ver a mi madre triste porque le digo estas cosas, me hace sentir como una mala hija, cuando yo estoy dispuesta a hacer todo y ayudarla en lo que sea. Lamentablemente, ser una “radical social” ya me hace un mal ser humano, no importa lo mucho que me esfuerce. No sé si con escribir esto busco el perdón de Dios, o de mis hermanos en la fe, o simplemente buscar a alguien que me diga “tranquila, te entiendo” pero tenía que sacarlo de mi sistema. Disculpen si en algún punto de mi escrito los ofendí, juro que esa no fue mi intención, sino presentar las contradicciones con las que me encuentro día a día.

El cofresito…

Rodrigo (el grande) y Leoncio (el pequeño)… Leoncio es parte fundamental de esta historia.

Toda mi vida he sabido lo que quiero. Desde que tengo 13 años la meta de mi vida es estudiar en la Universidad de São Paulo (Brasil), una de las más difíciles para entrar en Latinoamérica. Siempre he querido una carrera que me permita viajar y conocer nuevos lugares. Creo que llegar a ser interprete, escritora y traductora literaria me permitirá estar en diversos congresos y festivales todo el tiempo y hará que sea casi imposible establecerme en un solo lugar. En toda esta bagunça, ¿dónde queda mi corazón?

Se suponía que se quedaba en un cofre encerrado bajo llave. Los últimos cuatro años habían servido para enseñarme eso. Ningún hombre está dispuesto a comprometerse con un alma libre, ya sea por miedo o por machismo, que a fin de cuentas se resumen en una sola cosa: PENDEJOS. Aquí viene el típico pensamiento: para estar al lado de un
pendejo que no entiende lo que hago, PREFIERO ESTAR SOLA
. ¿Cual es el problema? Que siempre hay un pendejo más cabrón que cualquier otro que resulta, tenía la llave de abrir el cofre.

Durante estos cuatro años ha existido un hombre que por más que cambie la cerradura del cofre, siempre encuentra la llave que lo abre. Es totalmente opuesto a la persona con la que quisiera estar, eso lo sé. Este último año, todo a mi alrededor me hace conciente de ese dato, pero hay algo más allá entre él y yo imposible de explicar por más palabras que busque.

Hace tres meses, conocí a un hombre que pensé se asemejaba más a lo que siempre he querido para mi vida. Pensé que tenía la llave adecuada para el cofre, pero me equivoque. Sólo un botón bastó para muestra de que se acerca mucho menos a lo que sería adecuado para mí que aquel nómada que vaga por mi vida, y que a pesar de todo aquello que ha pasado a través de los año, alguna fuerza siempre insiste en acercarnos.

Después de todo este tiempo no sé si lo que habita en mi corazón es amor. Sólo sé que estar en sus brazos me da una extraña sensación de seguridad que a su vez me hace sentir culpable. Quizás sea por aquel refrán que dice Más vale un mal conocido que un bueno por conocer. La razón por la que me hace sentir culpable es poque la gente que me quiere piensa que ésto no está bien, que al final me hago daño. En cierto punto, tienen toda la razón, en el otro pues, simplemente resulta inevitable para mí evadir su presencia en mi vida. Por más que insista en recalcar lo malo, en burlarme, en reírme, en recordar las lágrimas, aquella cosa más allá, sí, aquello que no hay palabras para explicarlo siempre vence. Siempre tiene la llave correcta para abrir el cofre.

Ahora… ¿por qué Leoncio es parte fundamental en esta historia? Porque es el único recuerdo de él que tengo siempre conmigo; un fiel testigo de todo lo sucedido en el último año.

El amor en términos algo derrotistas…

No se cuantas veces he bloggeado sobre el asunto, pero pues, por lo visto me divierte repetir lo mismo, a ver si aquello que estipulaba “The Secret” es cierto y se dá. Suena algo cruel, pero estoy harta de bregar con gente que no se da cuenta que no tenemos absolutamente nada en común. Algunos optimistas dicen: “los opuestos se atraen”. Vi una entrevista que le hicieron a uno de los creadores de EHarmony en la que dijo una cita que se asemeja demasiado a la que ha sido mi realidad amorosa: “Opposites attract; then attack!”. A veces he pensado y me he programado para creer que me gusta estar con alguien con quien tenga mas similitudes que diferencias, por aquello de no aburrirnos. Esa aseveración es completamente FALSA. Puede que al principio, las diferencias no duelan, no molesten y que todo pueda “go with the flow” pero cuando se cae la venda del enchule, ¿qué es lo que queda? He visto como mis antiguos amores han hecho que nuestras diferencias no tan solo molesten, sino que duelan demasiado porque no las saben respetar.

Otra cosa que me duele hasta más no poder, es lidear con gente que no tiene aspiraciones, y que por ende, son incapaces de respetar las tuyas. Muchas veces me he dicho: “olvidate de que estudie en un instituto, o que quiera seguir teniendo trabajos part-time, son buenas personas”. Pero hoy día, ¿de que vale solo estar con una buena persona solo porque es buena cuando se trata de amor? Se desarrolla el cariño, pero ¿y la chispa de enamorarse y admirar a esa persona? ¿dónde queda? Quizás mi punto es algo cruel, porque a muchos les puede sonar a que soy una “golddigger” cuando no es así. No estoy pidiendo un hombre millonario, lo único que le pido a la vida es un hombre que disfrute de dos cosas que yo también disfruto: la lectura y las artes en general.

Para mí, es terrible hablar con un hombre el cual cada seis palabras que digo, me pregunta, “¿qué es eso?” No me parece que pueda ser capaz de enamorarme de alguien con quien no puedo hablar, ¿dónde quedará la parte de la comunicación que es tan importante en una pareja? Si no puede entender ni mis inquietudes ni tampoco mis chistes, no entenderá absolutamente nada.

Es por estas razones que he preferido alejarme del concepto “amor” como sintiendome derrotada. Es obvio que he conocido hombres que encajan por completo con mi descripción, pero o son casados, o son gays, o simplemente, toda la seguridad que demuestro al escribir esto y asegurar qué es exactamente lo que quiere, desaparece al darme cuenta que estoy frente a un hombre brillante. Me parece como que si se me ocurriera hablar, no importa lo que diga, voy a sonar tan bruta como Maripily.

He decidido no darle más casco al concepto amor, es cierto, pero al sentirme en estos momentos como la última descripción que puse, o sea, como Maripily frene a un hombre brillante, tenía que desahogarme el resto de mis inquietudes, y pues, quizás dejarle claro a unos cuantos porque no logran nada conmigo, muchas veces ni mi amistad. ¿Si no somos capaces de entablar una conversación, sinceramente, podemos ser amigos? Si tanto la amistad y el amor tienen esa base, COMUNICACIÓN.

Intro: Just one language and who I am… [Mostly SPANISH!]

JUST ONE LANGUAGE…

Ask a poliglote to choose only one language is always the worst thing you can do! Ni que preguntarme, ¿que lengua prefieres hablar? Es mucho más fácil preguntar cual es la que no quiero, y con mucho gusto te contestaré: INGLÉS! Why you don’t like to speak English? I guess it is just because I don’t feel I have as many adjectives to express myself as in the other languages I can speak. And why did you chose to learn languages? Only one word: Passion, Pasió, Paixão, Passione… select which language you prefer!

Ésta fue la decisión más dificil para mí cuando se trataba de comenzar a escribir este blog. ¿En que idioma lo escribo? Blogger me decía que tenía que seleccionar el idioma en el que sería mi blog, y esa pregunta me volvió un ocho. Seleccioné inglés porque todos sabemos que es lo mas neutral. A pesar de eso, a fin de cuentas decidí que cómo sería mi blog, me tocaba a mi escribir en el idioma que me diera la real gana, en el que me saliera del corazón escribir ese día, y eso es lo que voy a hacer.

THE ONE WHO WRITES HERE

Con decir que me llamo Brenda Gisselle no digo nada. ¿Quién soy? Who I am? Chi sono? Quem sou? Isn’t that even harder than chosing just one language to write? Definitivamente, esta pregunta de quién soy y como me describo siempre me resulta muy compleja. Si tuviera que complacer a los superficiales , me describiría como una mujer de 5’0 y con muchisimas libras más y sumamente aburrida.

Para aquellos que no son tan superficiales, saben que detrás de esa “gorda aburrida” hay mucho más. Una mujer movida por esta pasión de escribir, de escribir en cualquier idioma y hasta quizás disparates pero escribir. Me mueve también la justicia, y no ser abogada o fiscal, sino aquellas cosas que podemos decir que son justas… que en mi definición muy personal, lo resumiría a no hacer lo que no quisieras que te hagan o que te pasé, y si lo haces, asume las consecuencias de lo que hiciste. Otras cosas que me gustan lo son la música, el arte, la naturaleza, los paseos, descubrir cosas nuevas… y nuevamente, para complacer a los superficiales, me puedo definir también como una consumerista en proceso, o una consumerista anónima así a lo alcoholicos anónimos, quizás lo soy pero me cuesta aceptarlo. Los libros y el cine son parte fundamental de mi vida, y creo que van de la mano en muchas ocasiones.

Otros detalles curiosos sobre mí es que gracias a que mi padre es programador de computadoras, he estado en contacto con este aparato desde que tenía 2 años y que recuerdo el día que dije “mamá” por primera vez. ¿Necesitas que te haga ese relato? Tenía aproximadamente un año y medio y en la televisión estaba puesta una novela en la que actuaba Giselle Blondet. Me puse de mona a trepar en el playard cuando me caí y me di un guataponazo bien dado en la cabeza. No me quedo de otra que gritar “¡MAMAAAA!”. Esta historia, mi madre no fue la que me la hizó. Un buen día, hace algunos años quise corroborarla con mi mamá y le expliqué todos los detalles y quedó en shock de que supiera hasta que Giselle Blondet estaba en el televisor.

Creo que ésto fue una muy buena introducción, si quieres saber más, pues sigue leyendome. Sé que puedo ser media loca a veces, pero eso es parte de divertirse.