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De forma redonda… a intentar convertirme en un reloj de arena

Otra vez vuelvo a molestarlos con asuntos de gran peso, como el mío. No sé si he llegado al punto en que mi cuerpo no aguanta más o si ya a mis ojos no les gusta nada lo que ven frente al espejo sin ropa o con ella. Creo que quizás me harté del friendzone, al que tomando en cuenta cuán visual es el sexo masculino (claro, no tienen ningún otro sentido muy agudizado excepto ese), es muy posible que mi redondez haya contribuído a que sucediera muchas veces. Decidí hace dos días que quiero convertirme de ballena a sirena, aunque dudo que deje de ser del todo ballena. Las sirenas se vuelven burbujas como le paso a la de Anderssen y las ballenas son fuertes e inteligentes. Por eso lo de sirena debe ser solo en sentido figurado.

Tengo varias motivaciones reales (no esa del friendzone) que me hacen tomar este paso. Una de ellas lo es el traje negro que me mira todos los días y me susurra al oído “sabes que iré contigo a la boda de Christian, gorda cabrona” y el traje de baño verde que traje de Suecia. Confieso que evito ir a la playa para enseñar mi cuerpo. Cuando pueda lucir eso, diré “puñeta por fin”.  La otra gran motivación es que ya que tomé la decisión de ir a Corea, hay ciertas cosas de las que debo estar consciente. Corea del Sur es un país con unos cánones con respecto a la belleza bastante estrictos y raros para los occidentales. Debido a su dieta y actividad física, debe ser muy poca la obesidad que existe allá. No debo llegar a un lugar nuevo, en el que ya soy un ente raro, siendo un ente más raro aún. Creo que la mejor manera de lograr esto es intentando quitarme un gran peso de mi cuerpo. Por más que consiga rebajar dentro de la cultura coreana tendré demasiadas “curvas”. Esta debería ser mi primera motivación todo momento.
Como les dije anteriormente, he fracasado en todas mis dietas por falta de consistencia. He hecho una reflexión sobre mi vida, y dos de las cosas que más he querido hacer sin resultado positivo quizás sean perder peso y escribir un libro. En el momento en el que estoy a punto de terminar mi primer libro, tiene que ser la mejor ocasión para consegur ambas a la vez. Dos cosas por las que he procrastinado y han habido momentos en los que creo que no es posible, ¿qué dos cosas podían tener tanto en común en mi vida que esas? Creo que por eso debería llevarlas a cabo a la par.
He decidido que documentaré mi proceso de perder peso como he ido documentando mi antología. No quiero terminar escribiendo un libro de autoayuda para bajar peso. Creo que es bastante obvia mi opinión en general sobre los libros de autoayuda. Quiero convertir mi experiencia en literatura. No quiero hacer el aburrido “Bajé 3 libras. Corrí 4 millas. Vamos que tú también puedes.” No, lo que quiero hacer es esto que acabo de demostrarles en este post. Comparar esto con la Sirenita de Anderssen, o con la forma en la que está escrita Rayuela, porque no hay una manera totalmente ortodoxa para bajar de peso, sino pasos básicos que se toman del modo que más le convengan a quien lo intenta. Esto es lo que intentaré brindarles en mi diario, más que  un resumen del workout en el gimnasio, un cuento de mi batalla campal con los gigantes, que resultaron ser simples molinos. 
Espero que esto le tenga algo de sentido a algún lector, a mí, como escritora que tiene que hacer dos cosas en su vida y que descubrió que lo mejor que debe hacer es complementarlas, creo que me resultará.