Archive | November 2012

Da asco…

No he querido analizar ni el proceso eleccionario de mi país ni nada de lo que ha pasado en los últimos meses, pero me queda por analizar algo que ya no me deja tranquila: el pueblo, el puertorriqueño promedio. Esto lo hago en una noche que he tenido que detener mi lectura y pensar en este fenómeno mientras escucho la bocinas y las banderas de fanáticos de distintos partidos (asumo porque me rehuso a mirar). Ayer encontré en las páginas de Los Lanzallamas de Roberto Arlt una línea con la que me identifiqué demasiado:

“Me pregunto tristemente, ¿estoy en el planeta que me corresponde o he venido a la Tierra por equivocación?”

Esa misma pregunta me la hago día y noche con respecto a ser puertorriqueña. Llevo años intentando entender porqué las cosas que a mí me enorgullecen de mi puertorriqueñidad (si se le puede llamar así) avergüenzan a una gran mayoría, y aquellas cosas que a mí me avergüenzan enorgullecen a tantos compatriotas. Muchos amigos lo resuelven con una frase que creo que pasó ya a ser un insulto: “es que tú eres muy inteligente”. ¿Acaso para ser puertorriqueño hay que tener cierto nivel de IQ y si te pasas de él, algo anda mal? Parece.

Yo no voy a decir nada sobre el candidato que elijan en las elecciones, basado en lo que acabo de decir, no importa a quien elija la mayoría yo igual sentiré vergüenza ajena. Por lo siguiente, me toca tirar mi descarga al pueblo, del que cada día me siento menos parte, y cada bocinazo y grito me hace sentir más ajena a él.

Hace un año, para ser exactos el 12 de julio de 2011 justo después de las elecciones en Buenos Aires, Fito Páez escribió una carta que aún hoy da mucho de que hablar. Estoy segura de que la mayoría de mis compatriotas no saben ni de qué hablo, porque fuera de Puerto Rico, USA pareciese que no existe mundo. En dicha carta, que pueden leer aquí, Fito dijo principalmente que la mitad de Buenos Aires daba asco por haber escogido a Mauricio Macri. Yo usaré básicamente las mismas palabras antes de que se elija a cualquiera, no para decir que la mitad de Puerto Rico da asco, sino Puerto Rico entero.

Da asco vivir en un país donde se premie al mediocre y al soñador se le castigue. También da asco estar en un país que se canta de democrático y cuando alguien ejerce su derecho de expresarse contra aquello que le incomoda se discrimine y se ridiculice pero se celebre al cobarde que no tiene ningún interés en cambiar lo que le molesta. Es absurdo y asqueroso que insistamos en encerrarnos en un 100×35 falso (sí, porque es más grande que eso) cuando existe un mundo redondo inmenso globalizado y cada día más accesible. Y con eso, no me queda más que decir que es asqueroso que para los puertorriqueños “metrópolis” y extranjero” sea sinónimo. Le preguntas a un puertorriqueño promedio si ha salido del país y te responderá “a Orlando” pero a la misma vez, reconoce que no está saliendo del país, pues su anhelo es la unión permanente con Estados Unidos. ¿Acaso eso no es una contradicción?

Nuevamente, como cada cuatro años, es ese boricua promedio el que sale a la calle tocando bocina con la bandera de su partido, tal si fuera fanático de un equipo de baloncesto produciéndome vergüenza ajena. Ese mismo puertorriqueño promedio que no me entiende porque hablo de cosas muy académicas, y que probablemente, seas tú quien me está leyendo ahora.

A veces me pregunto si pensar estas cosas y amar a mi patria como la amo es pura contradicción.. Amo la historia que me trajo hasta aquí, la verdadera música del puertorriqueño, nuestras tradiciones de antaño, esas cosas que todos se han encargado de echar a un lado y ridiculizar. A veces me pregunto si este deseo de vivir lejos de Puerto Rico, USA es odio en realidad y no amor. O nuevamente, como ya dije, me pregunto si nací aquí porque me corresponde o por equivocación.